miércoles, 3 de septiembre de 2014

POESÍA COLOMBIANA

SECRETOS MENORES


Vigas rotas dentro de un alma enajenada.
Caminos frios y sin explorar,
vacíos yacen en mi horizonte.

MIEDO, sí...

Puedo ir no me lo niego. 
Tomo una espada con la que antes solía hacerme daño.
Rompo el velo , tallo un basto y le doy la fuerza para el viaje.

Una copa lista recibe mi agua espiritual. 
Moneda dorada en mi horizonte,
 brilla el oro en mi.
Surge un huevo, veo el cosmos, danza el mundo.
Soy uno junto a el. 

Por mi autoría - Eddie



Lectura recomendada: 

Un pequeño libro de poesía Colombiana escrito por Juan David Mora Ortiz, dedicado al viaje de los arcanos mayores, una manera interesante de contemplar los arquetipos, como dice Arthur Edward Waite "El tarot constituye una representación simbólica de ideas universales, tras las cuales se halla todo lo que está implícito en la mente humana..." 

Un pequeño fragmento de la presentación del libro titulado: 

ROTA POÉTICA 

El Tarot según la antigua mitología, ese libro en el que están contenidos todos los demás, es tan rica y variada su simbología y su construcción, que a través de los tiempos ha despertado todo tipo de interpretaciones y de usos.


Para los estudiosos de esta ciencia, el Tarot contiene ideas universales y absolutas, capaces de introducimos en lo más profundo y esencial de nuestra conciencia, como la idea de la Muerte, de la Sabiduría, de la Soledad, de la Magia, de la Vida, del Amor...

Algunas sociedades como la de los bohemios, conservaron su memoria y su legado, transmitiéndole de generación en generación en la forma de un juego de cartas, que en la época del renacimiento, tendría cabida en las cortes europeas, por lo que sus símbolos tomaron en gran medida la forma y la figura de los personajes que constituían la estructura social de las monarquías, Reyes, Emperatrices, Reinas...

Pero el pasado del Tarot es muy antiguo, uno de los mitos que narra su origen, le atribuye sucreación a Thot, a quien los egipcios le rendían culto y al que consideraban el dios de la magia y la escritura.

Hay quienes aseguran que el Tarot fue un legado dado a los egipcios por los antiguos sobrevivientes de una civilización altamente evolucionada, que habitaba en una isla sepultada por el mar llamada la Atlántida y recordada en el diálogo Timeo por Platón.

En el caso del presente libro, con todo e1 respeto que esta tradición merece, he intentado vislumbrar a partir de cada uno de los arcano mayores, uno de los infinitos libros contenidos en el Tarot.



Juan David Mora Ortiz


martes, 2 de septiembre de 2014

EL TESORO DE LA SOMBRA

EL TESORO DE LA SOMBRA


La literatura, siendo un arte, es susceptible de una interpretación, la cual interviene en la realidad de quien desliza sus ojos por los símbolos gráficos llamados letras. Se convierte en un instrumento que posibilita la expresión inédita de quien plasma en el lenguaje su sentido de vivir. De palabras de Alejandro Jodorowsky "Un arte que no sirva para sanar, no es un arte" ¿qué quiere decir con sanar? A caso qué debemos sanar, ¿estamos enfermos?, o ¿es una paranoia de un intelectual? cada quien percibe las cosas a su manera, lo que quiere decir es que cada quien enfrenta y percibe la realidad según sus experiencias, conocimientos, creencias, etc... Entonces sanar, quiere decir que muchas personas en el modelo de sociedad contemporánea, vivimos con afecciones emocionales, hemos permitido que se nos indique el camino a seguir, mas no se nos ha sido permitido elegir por nuestras propias convicciones lo que queremos para nuestras vidas, ¿por qué? Sencillamente, el miedo, las programaciones sociales, familiares y culturales ejercen una influencia sobre nuestra toma de decisiones al momento de enfrentarnos a cualquier situación. Pero esto lo trataré más a fondo en otro momento. 
Les comparto El tesoro de la sombra una serie de micro-cuentos ilustrados por el francés Francois Boucq, escrito por Alejandro Jodorowsky, utilizando el arte como instrumento para que al momento de leerlas impacten sobre nuestra mente ayudando a  expandir la conciencia, con enseñanzas espirituales, iniciaticas, poéticas, quedando clavadas en nuestro inconsciente. 

Sanar, entonces se comprende como lograr un equilibrio y estabilidad mental, física y emocional. 


lunes, 1 de septiembre de 2014

¿TENGO EL VALOR DE EDUCARME?

¿TENGO EL VALOR DE EDUCARME?



Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro:

has de enderezarte a ti mismo.

Buda.



Cada día que mis ojos se abren y observan el mundo, me asombro de todo lo que no he aprendido, de todo lo que no sé aun vivir y eso me llena de ganas de entender que el mundo y yo tenemos muchas cosas por conocer el uno al otro. Aprender a entender nuestro entorno es complicado, puesto que la sociedad nos ofrece algo, una forma o un estilo de vida, una posibilidad entre muchas, tomamos la que se adecua a nuestras creencias según pensamos lo que es correcto. 
Entonces en esa búsqueda externa nos olvidamos de nosotros. Nuestras vidas no son más que las creencias, patrones de conducta y supuestos de educación a través del tiempo donde nuestras familias, religión e idiosincracia como sociedad de una país influyen dentro de nuestra realidad. 
Hay choques y emociones diversas al enfrentar nuestros gustos con lo que se ha construido socialmente, nuestra felicidad pende de un hilo, no se sabe con certeza el verdadero punto de partida de la vida. ¿Tengo el valor de educarme? La vida no está predeterminada, lo que nos enseñan como verdad absoluta solo es una mera interpretación de nuestra existencia, otra manera de ver al mundo. Comprender que no hay que fijarse en lo que hacen los demás sino aprender y educarse a la manera de cada ser, disfrutando del entorno y disfrutando el ser uno mismo, comprender que al ser uno mismo, se educa de manera constante, el punto de partida para realizar el sendero espiritual se encuentra dentro de nosotros. 

Nos educamos por que actuamos como el sabio que sabe asombrarse, y tiene una curiosidad de niño; su disposición para aprender es eliminando todo prejuicio, toda supremacía de creer que se sabe todo; es saber que somos ignorantes en muchos aspectos y que a lo largo de nuestras vidas nos educamos y reeducamos, aprendiendo y desaprendiendo, a partir de las experiencias que acumulamos en la cotidianidad. 

No nos educamos cuando entra el desasosiego de la incertidumbre, el dejar que otros me digan que debo y no debo hacer, el pensar que no sirvo para lo que me dedico y que el camino es tan difícil que debo desistir de el. La soledad no es un enemigo entonces, en ella se encuentra un espacio para conversar con nosotros y saber que más allá de las heridas que nos aquejan  podemos tener las respuestas que nos ayudan a creer  más en si mismos (intuición), es formarnos y apreciarnos como seres que componen el mundo, pues, dentro de cada uno existe un universo único que sólo nosotros podemos explorar. Nos educamos con base en la libertad, en la necesidad lúdica de aprender, de buscar, de pensar, no definir y luchar contra lo que nos han dicho de la construcción llamada realidad. La subjetividad y la confrontación de esta con los demás para comprender individualidades, socializar posiciones y maneras de ver la vida, para expandir la mente y la conciencia;  nuestro mundo no es el único, pues todos hacemos parte de esta danza cósmica llamada universo.

Saber cuando nos educamos y cuando no, aprender, y aplicar lo que aprendemos para gratificar nuestra existencia y la de nuestro prójimo, puesto que este proceso de formación dura toda nuestra vida, entonces la vida deja de ser netamente lo que nos enseña a ver la cultura. El camino es importante, el proceso gratificante, nos educamos desde todos los ámbitos de nuestra existencia, para un día comprender que cada uno lleva un maestro interior, que ayuda a  sanar a cada ser de este hermoso planeta. 

El Señor Buda ha expresado que:

No hemos de creer en lo dicho, simplemente porque fue dicho; ni en las tradiciones, porque han sido trasmitidas desde la antigüedad; ni en los rumores; ni en los escritos de los sabios, porque han venido de ellos; ni en las fantasías, que se suponen haber sido inspiradas por un deva (es decir, una supuesta inspiración espiritual); ni en las deducciones basadas en alguna suposición casual; ni por lo que parece ser una necesidad analógica; ni por la mera autoridad de nuestros instructores o maestros, sino que hemos de creer cuando lo escrito, la doctrina o lo dicho, está corroborado por nuestra propia razón y conciencia. Por eso, enseñé a no creer lo que oyen decir, sino que, cuando lo crean conscientemente, actúen de acuerdo y plenamente. 

La Doctrina Secreta, T. VI. p. 49 



Eddie