LOS ESTADOS INTERNOS
¿Por qué las personas de nuestra sociedad cada
día responden de manera agresiva a cualquier evento o suceso que se presenta en
su cotidianidad?
La sociedad contemporánea, ha creado un hombre
alienado en si mismo, en sus opiniones, el falso concepto del yo o lo que en
psicoanálisis se conoce como ego. A partir de allí, se genera una patología
emocional, la infelicidad. Una orquesta sinfónica de colonización mental en
occidente alejó al hombre del contacto con su mundo interno, con la madre
naturaleza; llevándolo a las grandes urbes y metrópolis, donde se vive una vida
frenética, de angustia. Sin darse cuenta se está regresando a una involución o
tal vez lo que pasa es que el hombre sigue arraigado a ideales pasados y
caducos. Sin embargo el estado de sueño de la sociedad lo ha llevado a
justificar los medios de alienación y destrucción.
Los medios de comunicación se convirtieron en
el puente para la colonización de las mentes, una manera muy eficaz de generar
pensamientos sumisos, opiniones mediadas y de tercera mano, programaciones
mentales, también es la manera eficaz que la publicidad tiene para promover la
sociedad de consumo.
Así que, muchas personas, se encuentran
actualmente perdidas en estados emocionales equivocados, en el drama de sus
sufrimientos y su ego, por eso se hace necesario el volver a esas preguntas tan
fundamentales que desde hace tiempo atrás el hombre se ha cuestionado: ¿de
dónde venimos?, ¿quiénes somos? y ¿para dónde vamos?.
De la mano de la filosofía y la mística, el
hombre moderno quiere remontarse al pasado para que; citando a el filósofo
Salvador Paniker “ser retroprogresivo", es decir, tener una mirada a las
enseñanzas ancestrales, avanzando hacia el futuro como seres que evolucionamos
ya no solo a nivel tecnológico sino también a nivel espiritual y humano. Para volver
a esa sabiduría que por mucho tiempo estaba reservada a los iniciados, los
sabios, el hermetismo y el conocimiento que las religiones orientales conocen
desde la antigüedad.
Seguido a esto, se puede afirmar que, la sociedad
de consumo volcó la mirada hacia lo externo, la ansiedad de poseer y desear
hace que las personas vivan en función del futuro. La depresión de quedarse en
el pasado en apegos y heridas de sufrimiento. Por ello las personas son
infelices, la felicidad se toma por un concepto de desarrollo progresivo de
nivel socio-económico, el dinero se ha convertido en una necesidad psicológica,
siendo la cura a los problemas. Entonces dentro de cada persona se vive un
estado interno de insatisfacción, dolor y emociones negativas. Aquí comienza el
camino de la vida como un sendero sagrado. Lo que sucede es que todos desean cambiar
al mundo, pero nadie desea cambiar por si mismo.
Es irrefutable la existencia de dos mundos
dentro de los seres humanos, el interno y externo. El mundo interno no es más
que la experiencia de los sentidos al percibir el mundo externo. Esa
experiencia es única para cada ser humano, puesto que cada ser es único, pero,
las experiencias se convierten también en la cárcel del ego al identificarse
con los traumas pasados.
Volcar la mirada hacia lo interno, se hace
necesario para que la conciencia humana evolucione de manera normal, no se
puede quedar atrapada la mente en conceptos caducos e ideas nocivas que hasta
el momento no han servido. Aprender a
ver nuestro estado interior, es decir; a observar, qué estamos sintiendo cada
vez que ocurre un evento en nuestra vida, del por qué nos encontramos así, y el
cómo respondemos ante dichos sucesos, nos ayudará de manera sabia aprender a
vivir inteligentemente, comprender el sentimiento verdadero y no el falso
sentir. En el interior se encuentra los defectos psicológicos que se cultivan
durante años, abandonar los hábitos y comenzar el cambio, no es fácil de hacer,
puesto que conocerse uno mismo no es tarea de un día para otro, adicional a
ello se suma el tener un velo que nos impide ver realmente quienes somos, las
miles de mascaras que creamos para el día a día.
Acaso ¿El hombre no se conoce a si mismo? La
verdad es un no, porque como ya se ha comentado, hay una mirada fuerte hacia lo
externo. Nos identificamos con todo lo que nos rodea, se etiqueta nuestra
personalidad en un algo, se goza de distintos tipos de distractores mentales; que poco queda ya sobre lo que se sabe de
nuestro interior, por tal motivo se hace difícil ver los defectos, se vive con
miedos, problemas, que solo habitan en nuestra cabeza, cometiendo errores,
siendo victimas de los sucesos cotidianos, sin saber combinar de manera sabia los
estados internos con los eventos externos.
Un ejemplo claro de ello, es que tal vez
tuvimos una discusión con algún familiar o ser querido, esto nos afecta tanto,
que pasamos horas después del suceso alienados en diálogos mentales, al
recordar lo mucho que nos han herido, luego en un momento dado, una persona nos
dice algo que no nos gusta, nos identificamos y procedemos instintivamente a un
impulso de rabia, odio, agresividad u otra emoción negativa, la cual se viene
incubando desde el interior con cada suceso. Por eso hay personas que dicen: "No me hable porque estoy de mal genio y no respondo…" Hoy no quiero salir amanecí con
existencialismo, no quiero hablar... Para hablarlo en términos cotidianos. Todo
esto ocurre por que permanecemos en un estado interno equivocado.
Quien
mira afuera, sueña; quien mira adentro, despierta.
Carl Gustav
Jung
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